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Un libro que te dé miedo: Demasiada felicidad

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La primera vez que vi las categorías de este reto de lectura, supe que el libro que me diera miedo no iba a ser ni de fantasmas ni de brujas. No tengo nada que temer con los relatos o poemas de Edgar Allan Poe, que me vienen acompañando las noches desde que tenía nueve años, ni con las películas de vampiros, en las que encuentro belleza y dolores familiares. Por todos ellos me siento abrazada, comprendida. El miedo de mi libro tenía que ser real, pero no de algo concreto sino de algo abstracto. Por eso, cuando me recomendaron una colección de cuentos reunidos en un libro llamado Demasiada felicidad, pensé que sería el indicado para esta categoría; a eso le temo, a ese concepto tan imposible que es la felicidad.

Seguro que si alguien lee esto se preguntará: ¿qué le pasa a esta chica? ¿Le da miedo la felicidad? En realidad, creo que lo que me da miedo es no saber definir la idea. O quizá, un día llegar a descubrir que ni siquiera existe. Me resulta difícil creer en la pureza de la felicidad. Y a eso sumémosle que siempre tuve problemas con las emociones, se podría decir que estas se me descontrolan demasiado seguido. Conozco la euforia y la depresión severa, esos son compañeros más reales para mí. Me explico un poco mejor: hace poco me diagnosticaron Trastorno Límite de la Personalidad o Borderline. Las características de este trastorno son varias, pero lo más importante en mi caso son los cambios de humor incontrolables, la forma de experimentar todo de manera desproporcionada y los sentimientos crónicos de vacío. Creo que no es tan raro que alguien con este vacío constante llegue a pensar que la felicidad es algo utópico; por lo general una está intentando ―a veces sin mucho éxito― encajar en algún lado, adaptarse, encontrar un propósito en la vida para domesticar a la angustia.

El diagnóstico es reciente, pero hace muchos años que me vengo peleando con estos problemas, y tal vez por eso tuve que tomarme mi tiempo para leer este libro; cada historia requirió mucha fuerza de voluntad de mi parte. No porque fuera difícil de leer, sino porque me vi retratada en algunos personajes o en rasgos de su personalidad, y varios relatos me dejaron la sensibilidad en carne viva. Leía, me conmovía, me angustiaba, me tomaba un descanso, seguía leyendo. En unas pocas páginas, la escritora plasma vidas enteras, pero estas son tan comunes y rutinarias que asustan. O quizá esto me pase solo a mí, que siempre le tuve terror a las rutinas. Pero lo que cualquiera que lea sus cuentos verá, es la habilidad que tiene Munro para extraer situaciones penetrantes de lugares comunes, de dibujar personajes complejos con total simplicidad: una madre que ha perdido a sus hijos, una viuda que charla con un desconocido amenazante, dos niñas que se encuentran con una situación que no soportan, una adolescente que cuida de un enfermo terminal, una matemática rusa que me dejó el alma hecha añicos, la protagonista del relato que le da el nombre al libro.

Y aquí vuelvo al tema que tanto me obsesiona: la bendita felicidad. Ayer fuimos al concierto de una cantante islandesa sugerida por mi esposo, quien conociendo mis gustos musicales vaticinó que me iba a gustar. Y no se equivocó. Había decidido no escuchar ni una canción de ella para sorprenderme. La sorpresa fue más que agradable; en menos de dos horas Emiliana Torrini me hizo reír, emocionar y sentir mucho, pero esta vez no me importó la exageración de mis emociones, esta vez me permití sentir todo sin culpas. Uno de los temas que interpretó fue Big Jumps (saltos grandes), luego de explicar que la letra hablaba de que se necesita ser muy valiente para permitirse ser feliz. Me hizo pensar, y de ahí salió el texto que estoy escribiendo.

Me di cuenta de que tendré muchos problemas por solucionar, pero dejar de hacer algo por miedo no es uno de ellos. Necesito cambios para sentirme viva y cambio todo el tiempo: de corte de pelo, de trabajo, de país. Doy grandes saltos sin pensarlo mucho. Cuando salto no necesito pensar. Quizá eso sea lo más parecido a la felicidad: saltar lejos, escuchar una canción por primera vez, sentir sin culpas, aceptarse un poquito más cada día, descubrir que las rarezas no son tan raras cuando las distancias son otras. Quizá sea leer un libro, aunque nos aterre por ser espejo de nuestras oscuridades. Saber que hoy tengo más fuerza que ayer, para mostrarme más y esconderme menos; para entender que un diagnóstico no me convierte en enferma ni loca; para ir dejando la vergüenza de lado. Y qué quieren que les diga, si eso es la felicidad, realmente no me importa que sea demasiada.

“Da saltos grandes. ¿Tienes miedo de quebrarte algún hueso? Da saltos grandes, la vida es tuya.” Emiliana Torrini

Notas:

  • Si han leído las entradas anteriores sabrán que divago mucho, pero esta vez me superé a mi misma. Si alguien llegó de casualidad a este blog esperando una reseña del libro, pido disculpas.
  • Si alguien andaba por aquí investigando el trastorno límite de la personalidad y se encontró con mis cavilaciones, los desvío a este sitio, que sabe explicar mucho mejor lo que yo recién estoy tratando de entender.
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3 comentarios el “Un libro que te dé miedo: Demasiada felicidad

  1. Amiga, usted es valiente. Es valiente desde que ha tomado las riendas de su vida; es valiente desde el momento que se permite sentir, con ese corazón enorme que tiene; es valiente porque se muestra sin velos; es valiente porque ama de verdad, sin medias tintas. Simplemente usted, mi amiga y hermana del alma, ES valiente.

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  2. Cuantas cosas me produce este texto. En principio, ganas de leer el libro. Pero muchas cosas más también. La sensación que tus ideas, tu forma de comunicar se va haciendo más fluída e intensa con cada nueva entrada del blog. También me vienen muchos recuerdos y situaciones vividas en otros momentos. Y muchas otras ideas-sensaciones más que dejaré rumiar por el resto del día. Creo que en este terreno, poner el ejemplo de tu vida misma genera me hace sentir como si estuviera escuchándote en algún café del centro de alguna ciudad. Veo una lectura que me habla para intentar, en el encuentro de quien escribe y quien lee, que una respuesta se vaya tejiendo, aunque sea de forma precaria. Me encanta que encuentres la posibilidad de mostrar lo que es tu vida personal a través de las lecturas que vas encontrando por el mundo. Espero entonces, seguir leyendo más reseñas de libros en este blog, y más reseñas de tus momentos cotidianos. Abrazo.

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  3. Desde luego en este reto te estás abriendo en canal, querida. Primero de todo, un fuerte abrazo aunque sea virtual. Conozco de cerca a una persona que tiene TLP, y sé que es una lucha constante con una misma.
    En cuanto a Munro, parece que la tenga eternamente pendiente. Con lo cuentista que soy. Me da un poco de vergüenza reconocerlo.
    Y sobre la felicidad, fíjate, es un concepto abstracto en el que pienso poco. Soy muy pragmática para muchas cosas. A veces, me vale con descubrir algún libro maravilloso en un catálogo para que el día sea redondo. Así que sin complejos, porque todos tenemos momentos malos en la vida, cuando los días son buenos, los disfruto a lo grande.
    Me ha encantado esta entrada. ¡Mucha fuerza!
    Jen

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